La Navidad vista un poco más a "fondo"

     Hermanos vamos a hacer un breve recorrido por la historia de la navidad, ya que todavia estamos inmersos en estas fiestas navideñas. A través de diversos apartados vamos a intentar conocer profundamente este dia señalado para todo Católico: 


Significado de la palabra Navidad

La palabra «Navidad» viene del latín "Nativitate", que significa:

Nati = nacimiento

vita = de la vida

te = para ti

Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti». Que así sea.

 

Un poco de historia...


     El año nuevo era motivo de celebraciones religiosas en la tradición mesopotámica. Así 4000 años antes, los mesopotámicos lo celebraban con procesiones a los templos.


     La historia de la Navidad parece tener los primeros antecedentes en los años 320 - 353 ligados a la celebración del nacimiento de Cristo por las comunidades de cristianos. Con anterioridad los romanos también llevaban a cabo sus celebraciones los días del 17 al 23 de Diciembre, en unos días festivos en los que el arte de la cocina tenía un protagonismo importante y el día 25 de diciembre era la fiesta pagana del exaltación del Sol. Aunque se cree que Jesucristo nació más bien hacia la primavera - y unos cinco años antes de lo que fija nuestra era contabilizadora- . Pero los primeros cristianos eligieron la fecha para hacerla coincidir con las fiestas paganas de Sol.


     Desde finales del siglo IV, el cristianismo empieza a celebrar la tradición de la Navidad el 25 de Diciembre. El Papa Julio I fijó la fecha del 25 de diciembre, día próximo a muchas fiestas del solsticio de invierno que se celebran en la antigüedad. Debe entenderse que es la conjunción de costumbres y tradiciones heredadas. Las costumbres, mitos y leyendas se han ido agregando con posterioridad a lo largo de los siglos provienen de muchos países diferentes, hasta llegar a la actual celebración de la Navidad.

 

¿Por qué es el 25 de diciembre?


     En el año 540, un error del monje Dionisio" el Exiguo" en el cálculo de las fechas, propició la fijación de una fecha errónea en el nacimiento de Jesús fijado en la noche del 24 al 25 de diciembre. El error podría estar incluso en el año. Se cree que Jesús nació entre cuatro y seis años antes del inicio de la era cristiana durante el reinado de Herodes.


     El tema de la fechas es controvertido. Aunque la iglesia intentó comprobar la época real del nacimiento de Cristo y todo ello fuediscutido en el segundo siglo (con otros temas como la fecha de Pascua, la conmemoración de la muerte y de la resurrección de Cristo), las Escrituras solo señalan que la muerte de Cristo fueen la Pascua Judía.


     A esta precisión se suma la complejidad derivada en los computos de los calendarios judíos, griegos, y latino. Hay relatos de algunos cristianos que celebraron originalmente el nacimiento de Cristo en Marzo o Abril.

 

     Pero al final se consensuó en celebrar la concepción de Cristo el 25 de Marzo, la misma que el banquete de la Resurrección, y por tanto la fecha cuando el ángel se le apareció a María. Ahora bien, según los judíos antiguos y los primeros cristianos, la vida comienza en la concepción. Si esto es así y se concibió a Cristo el 25 de Marzo, nueve meses más adelante, nació, es decir, el 25 de Diciembre.

 

La celebracion litúrgica


     Para el catolicismo la Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del 25 de diciembre.


     Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido según su horario. Así, la noche anterior (Nochebuena) aunque sea domingo, se reza la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche; en algunos lugares hay incluso una Misa de la Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de diciembre. Y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, este mensaje es conocido como Urbi et Orbi (en latín: a la Ciudad de Roma y al Mundo). Posterior a la celebración del 25 de diciembre de Navidad, tienen lugar las fiestas de san Esteban, protomártir (26 de dic.), san Juan Evangelista (27 de dic.), los Santos Inocentes (28 de dic.), la Sagrada Familia (domingo siguiente a la Navidad o 29 de dic. si Navidad cae en domingo), María Madre de Dios (1 de enero), la Epifanía que se celebra el 6 de enero aunque en algunas diócesis se traslade al Segundo Domingo después de Navidad, y el Bautismo de Nuestro Señor (Domingo siguiente a Epifanía), con el que termina el tiempo litúrgico de la Navidad.


     En cuanto liturgia la Navidad es principalmente una solemnidad, pero también constituye untiempo festivo que como tal debe distinguirse, incluso en las celebraciones feriales, del tiempo ordinario, este tiempo festivo se prolonga hasta la fiesta del Bautismo del Señor.

Puede ayudar mucho a nuestras celebraciones el uso de dos ritos antiguos: el Pregón de Navidad (25 de diciembre) y el Anuncio de las fiestas movibles del año en curso.


     El día 6 de Enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, en la Misa, después de la lectura del Evangelio, es recomendable proclamar el anuncio de las celebraciones litúrgicas movibles del año. Este anuncio puede hacerse con el formulario tomado del Ceremonial de los Obispos, o bien con el del Misal de la Conferencia Episcopal.


     Pregón de Navidad


     O anuncio festivo de la Navidad, rito de la antigua liturgia romana, puede tener un papel interesante a la hora de dar expresividad a la celebración de esta fiesta. No es que haya que considerarla como una de las partes de la celebración, sino sólo como uno de aquellos ritos que podrían llamarse "ambientativos", es decir, que sin tener gran entidad en sí mismos, pueden tener en cambio gran fuerza y eficacia para dar el colorido propio a la celebración, sobre todo cuando se trata de los días más importantes del año litúrgico. Su finalidad es hacer ver cuáles son los objetivos fundamentales de la Navidad. Partir de la vida, de la historia, de nuestras perspectivas, para acoger mejor los planes salvadores de Dios, la gran noticia que es el Nacimiento de Jesús.


     Este es el pregón de Navidad:


     "Les anunciamos, hermanos y hermanas, una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Escúchenla con corazón gozoso: Miles y miles de años habían pasado desde que en esta tierra, como consecuencia de una maravillosa evolución querida por Dios, surgió la vida. Habían pasado miles de años desde el momento en que Dios quiso que aparecieran en la tierra el hombre y la mujer, hechos a imagen y semejanza de Dios, para colaborar en la obra de la creación. Dos mil años hacía que Abrahán, obedeciendo la llamada de Dios, partió hacia una tierra desconocida para dar origen al pueblo elegido, heredero de las promesas. Hacía unos 1250 años que Moisés hizo pasar a pie enjuto por el Mar Rojo a los hijos de Abrahán, para que aquel pueblo dejara la esclavitud y abrazara la libertad. Hacía unos mil años que David, humilde pastor, fue ungido por el profeta Samuel como gran rey de Israel. Hacía unos setecientos años que Israel, infiel a la alianza y sordo ante los mensajeros de Dios, fue deportado de su tierra. En medio de los sufrimientos del destierro, el pueblo de Dios deseó la venida de un Salvador que lo librase de la esclavitud e inaugurase un reino de paz, justicia y libertad. Finalmente, durante la Olimpíada 94, siendo el año 752 de la fundación de Roma, el año 42 del imperio de Octavio Augusto, hace ahora 2010 años, en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel, tierra ocupada entonces por los romanos, en un establo, porque no había sitio en la posada, de santa María la Virgen, esposa de José, nació Jesús, el salvador. Alégrense, hermanos. Ésta es la buena noticia del ángel: "Les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor".


ORACIÓN AL NACIMIENTO DE JESÚS


     En el humilde pesebre es en donde Jesús aparece más grande y más glorioso.

Dios acababa de dar a la tierra un Salvador y en los brazos de Maria en éxtasis, los Ángeles adoran al Verbo encarnado. ¡Que lección para nuestra fe! El tiempo no disminuye la profundidad del misterio; los siglos pasan por delante de este pesebre bendito, el cual nos conserva y nos transmite el recuerdo del nacimiento de Jesucristo, sublime y encantadora prueba del amor de Dios hacia nosotros! Si vosotros no podéis olvidar vuestra madre, vuestra familia, vuestra patria, cristianos no olvidéis al que ha nacido para salvarnos.


Oración: Dios Todo Poderoso, que derramáis hoy sobre nosotros la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, haced que la fe de este misterio se infunda también en nuestros corazones. Señor y Dios nuestro, haced del mismo modo, te lo rogarnos, que celebrando con alegría la Natividad de N. S. Jesucristo, merezcamos, por una vida digna de El, gozar de su presencia. Así sea.

 

REFLEXIÓN SOBRE LA NAVIDAD.


     Hay distintas formas de vivir la Navidad: la verdadera navidad sujeta la vida con los brazos como si estuvieran en la cruz, por no debemos olvidar que debería ser Navidad todo el año.

     Las luces de la falsa Navidad nos ponen a gastar lo que no tenemos en este tiempo de crisis que nuestro país sufre. Son huecas, frías, porque sólo iluminan artículos en escaparates.


     La estrella de la Navidad es el símbolo de la Luz verdadera que ilumina a todos los hombres y a todas las mujer que vienen a este mundo. Esta estrella nos pone a caminar hacia lo importante. La estrella con ser tan seria, a veces se oculta, se niega a brillar sobre el palacio de Herodes y nos conduce hacia un pueblecito olvidado.


La falsa Navidad esconde la alegría mientras más la proclama, después, nos deja saqueados, resacados y vacíos. La Navidad verdadera celebra que Dios se revela escondiendo un niño frágil y humilde.


     El derroche de la falsa Navidad nos divide: mientras unos despilfarran otros pasan hambre, mientras uno tienen mansiones otros simplemente tienen la tierra que pisan y ni eso. La verdadera Navidad nos desafía con la generosidad de Dios que nos mueve a acercarnos para compartir, porque la caridad es propia de los cristianos.


     La falsa Navidad regala interesadamente, "yo ya te regalé, ahora regálame tú". En la verdadera Navidad, descubrimos asombrados que Dios nos regala a su Hijo y por eso regalamos nuestro AMOR y nos acercamos a los DÉBILES y los ENFERMOS. Los sinceros, pobres, ricos y aspirantes, se abrazan en Navidad.


Para celebrar la falsa Navidad hay que alejarse del Señor. La verdadera Navidad celebra que Dios se acerca tanto a nosotros, que su cercanía, en un niño nos queda grande a todos y cada uno de nosotros.


      Es falsa la Navidad que le canta al niño Jesús mientras se deshumaniza la Tierra con excesos de bebida, comida y violencia. La Navidad verdadera nos pone a creer en la humanidad, porque hasta Dios cree en ella.


Los que siempre engañan usan la falsa Navidad para tapar los problemas, envolverlos en papel de regalo y tirárselos al año que viene, para que caigan del otro lado de enero, que Dios ya provendrá. Cantan, "Gloria a Dios en la alturas", mientras dejan la tierra plagada de mentiras y torturas.


     Es verdadera la Navidad, porque naciendo, Jesús hizo suyos nuestros problemas. Dios anda con nosotros, para que nadie ande sin Dios.


     La falsa Navidad está fabricada con sonrisas que no logran callar las preocupaciones, los abusos y los desafíos ignorados. La verdadera Navidad es suave, cuenta con los niños t los jóvenes, valora las semillas del Reino y agarra la vida.


     La Navidad mentirosa tiene mil voces viperinas que no aprendieron otra cosa que vender. La voz de la Navidad de Jesús tal vez nos llame como Juan, el Bautista, "raza de víboras," pero nos anuncia un bautismo en el fuego del Espíritu, que le da la vuelta a los corazones y la historia.


     Herodes reina en la falsa Navidad, esclavo de su castillo, de su frustrada seguridad egoísta y de su poder. Le hacen el juego los que citan la Escritura, presos de la Jerusalén soberbia.


     Todos llevamos dentro un Belén abierto al AMOR. María su madre, permite reconocer la verdad del niño y el poder invencible de su sonrisa. Que en Navidad, al igual que los pastores, "de prisa, vayamos y veamos que ha nacido el salvador".