Nuevos árboles en el Patio Parroquial.

Se han vuelto a plantar nuevos árboles en el patio de Nuestra Parroquia. Después de que los Naranjos que se plantaron anteriormente no hayan prosperados.

Hacemos un llamamiento a todos, para que los cuidemos y miremos por ellos, por lo cual hagamos todo lo posible, por no apoyarnos en ellos, ni tirar colillas a los alcorques.

     Los científicos denominan al alcornoque con el nombre de Quercus suber, aludiendo el primero de sus nombres a su parecido con la encina, y el segundo al corcho, su principal producto para el hombre. Está emparentado a nivel de género con la mencionada encina, con los robles y los quejigos; pero es fácil diferenciarlo de todos ellos gracias a las características de su extraordinaria corteza: el corcho, material único en la naturaleza y que, a pesar de los continuos avances de la ciencia y de la técnica, y de constantes esfuerzos en este sentido, no se ha podido imitar satisfactoriamente.

 

     El alcornoque es un árbol ni muy alto ni muy grueso, aunque excepcionalmente hayan sido vistos ejemplares de tamaño considerable. Uno de los ejemplos más clásicos de los citados por la bibliografía lo constituye un árbol de Segovia que albergaba en su seno una pequeña ermita, u otro en Portugal que necesitaba del concurso de 21 personas para su descorche (lo normal son dos hachas). Sin embargo, lo normal es que su grosor no supere los tres o cuatro metros de circunferencia.

 

     Las hojas, pequeñas, perennes, coriáceas y tomentosas, están perfectamente adaptadas a resistir los largos meses de sequía estival propios del clima mediterráneo en donde habita. 

 

     La flor del alcornoque, como ocurre con las de la mayoría de las especies de nuestros árboles, se poliniza con el concurso del viento. No son necesarios pues, colores vistosos ni perfumes para la atracción de insectos. Sin embargo, sí tiene que producir ingentes cantidades de polen y debe ser mecida fácilmente por el aire. Por ello, las flores masculinas se disponen en amentos delgados y colgantes. Son de color verdoso y rojizo. Las femeninas, por el contrario, están dispuestas en la axila de la hoja y son mucho más pequeñas. Como todos los árboles del género Quercus, el fruto que produce es una bellota, apetecida por infinidad de animales salvajes y recurso inmejorable para la cría del ganado porcino en régimen extensivo o montanera.

 

     El sistema radical del chaparro se compone principalmente de una raíz principal muy gruesa y profunda (pivotante), con función de sostén y de surtir de agua a la planta, y un conjunto de raíces secundarias mucho más superficiales cuya misión principal es la búsqueda de sales minerales.